Una buena alimentación en verano es vital para mantener la línea y refrescarte. En esta época del año, repleta de olas de calor, es indispensable mantenerse fresco y la comida juega un papel importante para cumplir este objetivo. Eligiendo los alimentos con cuidado aprovecharás todo el líquido y frescor que atesoran. Así, el verano no será tan sofocante.

Alimentación en verano: El agua como fuente básica de hidratación

No hay nada mejor que el líquido elemento para mantener la hidratación. Esta no debe faltar en todas las comidas que hagas durante el verano. Debes beber tanta agua como para reponer el 70-80 % que necesitas al día y el resto puede venir de alimentos ricos en líquido. La recomendación es de ingerir dos litros diarios en el caso de las mujeres y dos y medio para los hombres.

Los niños, los cuales junto a los ancianos son aquellos que más se ven afectados por los efectos del calor, deberán mantenerse bien hidratados y prestar especial atención a que consuman los litros adecuados a través de agua o con recetas que les aporten esos líquidos.

El papel de las frutas

Frutas, verdura y hortalizas contienen una buena dosis de agua. Además, son muy sabrosas, ligeras y te ayudan a mantenerte sano y evitan que engordes. No pueden faltar los cítricos, las manzanas, los melones, sandías, zanahorias o kiwis. Todos ellos te aportan una buena dosis de líquido, pero también cuentan con vitaminas y otros componentes indispensables para combatir el sol y sus efectos.

Dejar a un lado las comidas pesadas y los excesos

El verano es tiempo de comidas ligeras y rápidas, nada de cocidos o platos especialmente pesados, sobre todo en días de mucho calor con poniente. El estómago tendrá que trabajar más, lo que te hará aumentar la temperatura corporal. Las ensaladas son el plato estrella de esta estación, pero manteniéndolas en su forma más básica y sin pasarse con añadidos grasos.

El pescado también es un gran alimento para esta época del año ya que te ofrece una buena cantidad de proteínas y minerales muy necesarios. Procura reducir el consumo de carne y apuesta por los platos ligeros. La alimentación de niños en verano debe incluir estos alimentos. Quizás los rechacen al principio, pero los terminarán aceptando para refrescarse en un día de mucho calor. Sin embargo, la mejor estrategia es la paciencia en estos casos.

Para ayudar a los peques a mantenerse frescos  puedes recurrir a tentempiés fríos.

Conclusiones

La alimentación en verano debe girar en torno a platos frescos y ligeros. La fruta no puede faltar, al igual que las verduras y hortalizas. Olvídate de las comidas copiosas y mantente bien hidratado a lo largo del día. Así, aguantarás hasta el día más tórrido.