Desde que el ser humano tiene la necesidad de alimentarse lo ha hecho con los productos que disponía de la naturaleza. En la prehistoria las principales fuentes de alimentos provenían de la caza y la recolección de frutas y vegetales silvestres. A medida que evolucionaba, pasó de comer alimentos crudos a utilizar la cocción con fuego, hasta llegar a la etapa donde deja de ser nómada y se dedica al cultivo y la domesticación de animales para satisfacer sus necesidades de alimentación y vestimenta.

La mayoría de las verduras, vegetales, legumbres que consumimos en la actualidad han formado parte importante en la dieta del ser humano desde el principio de su existencia. Sin embargo, a medida que fueron incorporándose a la cocina, se fueron combinando al ritmo que se especializaban las recetas, métodos y procesos de cocción, hasta llegar a adquirirse en mercados a través de cadenas de comercialización que componen productos seleccionados, empacados y hasta precocidos.

Por otra parte, la industrialización de los alimentos provee cientos de productos derivados de esas plantas silvestres que, en muchos casos, las personas ni reconocen como son en su estado natural, no conocen la planta físicamente en sí, ya que no han participado en el proceso productivo desde la siembra hasta la cosecha. Sólo compran en un mercado el producto final, tal es el caso de pepinillos envasados, ajo, cebolla y perejil en polvo, entre muchos otros.

Existen diferentes plantas comestibles –al igual que flores– como la albahaca, el romero, el cilantro, el orégano, el apio, el tomillo, el perejil que se ofrecen en los mercados y que son adquiridos a diario para preparar los alimentos necesarios que requerimos. En otros casos, estas plantas son cultivadas de forma artesanal o silvestre en terrenos o huertos propios e incluso a través de los cultivos organopónicos en áreas urbanas, considerándose que estos proveen beneficios saludables como vitaminas, minerales, hierro, antioxidantes presentes en las mismas.

Además de estas plantas comúnmente conocidas, existen otras denominadas silvestres que hoy por hoy son consideradas comestibles, que además de tener presente las propiedades saludables que conocemos, también se les atribuyen efectos curativos.

La necesidad de los comensales de vivir nuevas experiencias culinarias conlleva a exigir platos cada vez más elaborados y con nuevos ingredientes, lo que ha fomentado la creatividad del cocinero para ofrecerlos y así destacarse para mantener su negocio gastronómico a flote; a la vez para conservar una clientela fidelizada.

Esta demanda de nuevas experiencias también llega a la cocina familiar, donde de boca en boca, al igual que por la influencia actual de las redes sociales, se muestra la utilización de estas plantas silvestres como un boom gastronómico el cual hay que abordar para estar a la moda o, simplemente, para aprovechar los nutrientes esenciales que en teoría ofrecen estos alimentos.

¿Cuáles son estas Plantas Silvestres que se utilizan para cocinar?

Podemos mencionar algunas plantas silvestres que crecen en los caminos, bosques, jardines, que son totalmente comestibles y que tienen el potencial para conformar la elaboración de un buen plato, incluso uno gourmet:

  1. Verdolaga (Portulaca oleracea):
    verdolaga
    Es empleada en la cocina desde la antigüedad y considerada por muchos como un superalimento debido a su composición, posee ciertas propiedades medicinales como ayudar a mejorar la circulación al ser diurética, ademas de ser antiinflamatoria y muy recomendada para la diabetes. De sabor suave con la cual podemos preparar ricas ensaladas.
  2. Apio caballar (Smyrnium olusatrum):
    apio caballar
    Conocida también como perejil macedónico, es una planta bienal oriunda del Mediterráneo, utilizada como diurético en casos de retención de líquidos; en casos de falta de apetito y como antiescorbútico por su aporte en vitamina C así como otros nutrientes. Tiene un sabor parecido entre la combinación del perejil y el apio. Se puede utilizar como cualquier otro vegetal en la preparación de guisos, sopas y otros platos.
  3. Angélica (Archangelica officinalis):
    angelica
    Planta bienal originaria de Europa, tiene propiedades estomacales, diurética, expectorante, carminativa, calmante, relajante, tonificantes y antipirética. Se utiliza en la elaboración de licores y sus hojas crudas o cocidas para ensaladas o sopas.
  4. Plantago o Llantén (Plantago major):
    plantago major
    Sus propiedades medicinales son conocidas en Europa desde la antigüedad, incluso los romanos las empleaban y ponían en sus sandalias para sanar sus pies, sirve para tos, bronquitis y otras enfermedades de las vías respiratorias debido a su alto contenido de mucílagos y ácido silícico. Sus hojas son comestibles y se puede hacer infusión con ellas.
  5. Ajo de oso (Allium ursinum):
    ajo de oso
    Se origina en climas húmedos como el de ciertas zonas de España, Francia, Italia e inclusive Alemania, algunos de sus beneficios es que elimina infecciones bacterianas, es antioxidante y bloqueante del estrés oxidativo. Sus propiedades son afines a las del ajo común y con el cual se pueden preparar pestos y arroces.
  6. Trébol (Trifolium):
    trebol
    Ideal para la piel ya que tiene efecto antioxidante y, por su contenido en genisteína ayuda a fortalecer las defensas. Sus hojas se usan en ensaladas y sus semillas para dar sabor al pan.
  7. Ortigas (Urtica):
    ortigas
    Considerada una planta muy completa nutricionalmente porque contiene vitaminas A, B, C y Y también, minerales como el hierro, el cinc y el calcio. Posee flavonoides que le dan acciones antioxidantes y antiinflamatorias. Las hojas deben hervirse para consumirlas con una rica salsa de crema o gratinadas.

Cocinar con plantas silvestres se ha convertido en un auge gastronómico en este siglo XXI; pero, es importante mencionar que aunque pueden llegar a tener más vitaminas que las típicas verduras de la huerta, en ningún caso las plantas y hierbas silvestres comestibles proporcionan una alimentación completa. Es por ello que pueden ser incorporadas a la dieta diaria, pero combinadas con otros alimentos como carnes y pescados, para así obtener los nutrientes que requiere el organismo de forma balanceada.