En España el consumo de pan es importante. Pero en muchos hogares la costumbre es elegir siempre el mismo, sin valorar cómo se va a comer o a qué platos va a acompañar. Ver el pan como un complemento en las comidas permite disfrutar más en la mesa. Al igual que elegir el vino con el que se va a degustar cada plato elegir el pan más apropiado proporciona una mejor experiencia gastronómica.
Solo basta pensar por qué en muchos restaurantes de prestigio se sirve un tipo de pan diferente con cada plato. O por qué apreciamos tanto que en la mesa se sirva un cestillo con diferentes variedades de
pan.

El pan como complemento en las comidas y la importancia del sabor y la textura en la elección

Para elegir el pan adecuado para complementar cada comida hay que pensar en primer lugar en el sabor de ambos. Y, seguidamente, en la textura. Así podrás decidir cuál es el más indicado para el plato o platos que vas a servir. ¿Te parece complicado? Nada más lejos de la realidad. No hace falta ser un experto sumiller, chef o panadero. Solo aplicar la lógica y echar mano de tu experiencia como comensal y tu conocimiento personal de los sabores.

variedades pan

Así se deduce que los panes de sabores más neutros son los ideales para acompañar platos de sabores sutiles. Y los de sabor más marcado para los platos de sabores más potentes o intensos. ¿Un ejemplo? Unas sencillas popietas de lenguado al vapor o un lomo de rape a la plancha parecerían casi insípidas si se acompañaran de un pan de centeno o enriquecido con sésamo. Estos serían más adecuados para pescados grasos de sabor intenso como el salmón ahumado o la caballa asada. Sin embargo, panes suaves como una sencilla baguette francesa les van de maravilla. Por ello los panes de leche y abriochados de sabor ligeramente dulce son más adecuados para desayuno o brunch. Y aquellos con escamas de sal o adición de semillas para aperitivos. Para servir con alimentos amargos como la rúcula o la endivia son ideales los panes negros. Mientras, los blancos clásicos, permiten disfrutar mejor de los matices de sabor de platos sabrosos y elaborados.

Además del sabor la textura es muy importante cuando tratamos el pan como complemento en las comidas. Así un pan candeal de miga firme y prieta es ideal para platos contundentes y salsas densas. Y unos picos crujientes o las tradicionales regañás para una tabla de embutidos curados. Punto y aparte merecen los llamados panes de sabores. La elección de estos es arriesgada si se hace sin pensar. Pero son una oportunidad de oro para utilizar el pan como complemento en las comidas importantes, para recibir invitados o en las que sorprender a tu familia. En una cena informal con una tabla de quesos o de embutidos son ideales los panes enriquecidos con frutos secos. Como el popular pan de pasas o nueces o el más original de piñones. El clásico pan de aceitunas es ideal para complementar una ensalada de tomate. Y el de cebolla, las carnes rojas. ¿Te gusta preparar tu propio pan en casa y tienes que planificar un menú con invitados? Elige los tres tipos de pan que mejor te salen y decide cuál es el plato que más realzado quedará acompañado con cada uno de ellos. Es la forma inversa de verlo pero el resultado será el mismo: una combinación fantástica.

Si comienzas a pensar en el uso del pan como complemento en las comidas, el disfrute de tus platos será mucho mayor con una buena elección del pan que los acompañe.