Cuando hablamos de maridaje generalmente hablamos del proceso de combinar un buen vino con un alimento. Sabemos que el comer y el beber van de la mano. Durante muchos siglos y desde tiempos remotos conocemos esta práctica con la finalidad de realzar el placer a la hora de comer, basándose en la combinación de elementos presentes en ciertos vinos y alimentos como textura y sabor, que reaccionan de manera diferentes al mezclarse. Aunque existen opiniones encontradas con respecto a la necesidad y la conveniencia de los líquidos durante las comidas, lo cierto es que forma parte de muchos platos, especialmente de degustación. Las opciones son variadas, dependiendo de cada ocasión. Es común utilizar el tradicional vino o alguna otra bebida nacional. Sin embargo, en nuestros tiempos de globalización culinaria, de creación de nuevas sensaciones para los comensales, entra lo que denominamos el gastromaridaje.

Hablamos por ejemplo de la acción básica que tiene un menú de tipo degustación, el cual tiene como objetivo lograr un equilibrio perfecto de sabores entre los platos y la bebida. En el caso de este tipo de menú suele estar integrado entre 5 a 12 platos que, generalmente, se acompañan con diferentes bebidas, entre vinos, cervezas, destilados y sidras. Pero existe una tendencia que parece que llegó para quedarse y es la gastrococtelería, que como su nombre lo indica, es la degustación o acompañamiento del menú sólo con cocteles.

De la mesa a la barra del bar

Este nuevo concepto gastronómico ya no es solo un boom en países como Estados Unidos o Reino Unido, ya es un concepto probado y consolidado que se está extendiendo a diversos países, entre ellos España. Es por eso que muchos comensales están buscando este tipo de servicio, y si no lo conoces aún, todavía estás en el mejor momento para hacerlo. Muchos restaurantes se han abierto a este concepto, ofreciendo e incorporando a través de la sugerencia como acompañantes perfectos de sus platos a sus emblemáticos cocteles. Se han especializado en buscar la combinación precisa y más ajustada a sus platos, asociando su carta con cocteles sugeridos y ofreciendo de esa manera una experiencia completa al comensal. Ya no es necesario ir a la mesa a degustar un buen plato y luego pasar a la barra en busca de un buen coctel. Y aunque siempre habrán defensores de comer sin líquidos, es difícil resistirse cuando forma parte de la experiencia culinaria.

coctels variados

La oferta en gastrococtelería abarca el menú de degustación; los aperitivos, los entrantes, platos principales y postres. Pero no sólo es ofrecer un coctel líquido con sabor para acompañar la comida, sino que en muchas ocasiones el coctel presenta texturas que hacen aún más placentera la nueva experiencia del comensal. Encontramos así ingredientes como sashimi de sandía, piña braseada al horno con mantequilla, clavo y canela, entre muchos otros. Se trata de convertir algunos ingredientes del coctel de sólido en líquido y viceversa; pero, que complementen el plato principal. Se trata de crear fórmulas mágicas para nuestros sentidos que impacten en nuestra memoria del gusto.

En la gastrococtelería se le da mucha importancia a la presentación, la cual debe ser diferente y divertida. Pero también debe adaptarse a la ocasión, al tipo de evento que requiere el comensal, es decir, a platos y cocteles temáticos en concordancia con el evento, bien sea ceremonias, bodas, corporativos y fiestas especiales. Para incontables profesionales, la gastrococtelería pretendía ser un sueño de un solo momento en el tiempo. Pero, pasados los años, se ha transformado en una alternativa de negocio culinario que marida sabores y texturas para brindar una experiencia inigualable al comensal.