¿Qué es un foodie? Probablemente hayas leído o escuchado esta palabra en medios de comunicación, redes sociales o en alguna conversación. Este término informal proviene del inglés y refiere a un aficionado al disfrute de la comida y la bebida. En español podría traducirse como comidista.

¿Foodie o gourmet?

Pero, ¿para eso ya existía la palabra gourmet, no? No exactamente. Los foodies y los gourmets se diferencian en un aspecto básico: la definición de gourmet dice que los gourmets suelen tener un gusto muy refinado y pueden ser profesionales del mundo de la comida, críticos gastronómicos o profesionales de la industria alimenticia.

Los foodies en cambio son amateurs, amantes de la cocina aficionados pero sin formación oficial en ello. O, al menos, no más formación que la que dan las buenas experiencias alrededor de una mesa. Los foodies no son un perfil de (sólo) restaurantes elegantes con estrella Michelin, sino que les gusta probar todos aquellos lugares que tienen la calidad y la innovación como primer objetivo.

Los foodies tampoco son sibaritas, el concepto sibarita designa a personas que sienten pasión por la gastronomía más exclusiva. Sibarita es sinónimo de gourmet y de amante del lujo, tanto como de precio como de rareza y excentricidad. El término proviene de la ciudad de Sibaris, conocida en la antigua Grecia por su afición del lujo. Como hemos dicho, el foodie es un amante de la buena comida, pero no necesariamente de la máxima exclusividad.

Las características de un buen foodie

caracteristicas de un buen foodie

Pasión por la comida

Un verdadero foodie no se queda en la zona de confort, sino que arriesga con cada plato que pide. Sabe, además, que los platos más caros no tienen porqué ser siempre los mejores y que siempre hay matices de sabor, olor y textura interesantes por descubrir. El foodie no se reduce a pedir lo de siempre, sino que busca ampliar los límites de su paladar probando cosas que nunca antes había comido.

Keep calm and be a foodie

Para ser un buen foodie hay que ser un slowconsumer. Sí, otra palabra nueva que cada día está más de moda. El movimiento de la slowfood surgió hace poco tiempo y se ha consagrado como una de las prácticas más seguidas por los amantes de la gastronomía y es aplicable en todos los contextos, tanto cuando comemos en un restaurante como cuando degustamos comida casera.

La slowfood aparece como la antítesis de la fastfood, concepto que solemos asociar a restaurantes de comida rápida como McDonald’s, pero que también refiere a cualquier comida que se toma de forma rápida, como puede ser un tupper en el descanso del trabajo. El slow food y ser un slow consumer no es sólo una forma de comer sino un modo de vida. La comida entendida como placer, con conciencia y responsabilidad medioambiental. Los foodies valorarán incluso que la comida sea local o de kilómetro cero, y que los alimentos sean de proximidad.

La estética del foodie

Las redes sociales y su estética juegan un papel importantísimo en la vida del foodie. Seguro que te has dado cuenta de que redes sociales como Instagram están llenas de imágenes de platos más que apetecibles, y que a menudo las fotos de comida están incluso geolocalizadas en los restaurantes en los que los sirven.

Para el foodie es importante compartir sus conocimientos culinarios y hacerlos llegar al máximo de personas. Es por ello que las redes sociales son sus aliadas a la hora de hacer saber al mundo lo que van a comer.
Norma básica de todo foodie: primero la foto, y después el placer de la degustación.

Pasión por la cocina

Al buen foodie no sólo le gusta que le sirvan el plato, sino que también disfruta de su preparación. Le gusta ir al mercado y comprar ingredientes de calidad que más tarde cocinará y darán como resultado suculentos platos. Además de compartir las imágenes de los platos que haya preparado en su propia cocina, compartirá también sus recetas y se interesará por las de los demás.

Y tú ¿conocías a estos nuevos apasionados por la gastronomía? ¿Crees que eres un foodie? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!