Ante todo debemos tener claro que la dieta “es el conjunto de las sustancias alimenticias que componen el comportamiento nutricional de los seres vivos”. El significado procede del griego díaita, que expresa “modo de vida”. En tal sentido, la dieta es un hábito y representa una forma de vivir. En términos alimenticios, la dieta mediterránea se fundamenta en los productos de calidad y proximidad de los países colindantes con el mar mediterráneo, específicamente España, Italia, Grecia y Francia. Consiste en reducir el consumo de carnes e hidratos de carbono en beneficio de más alimentos vegetales y grasas monoinsaturadas, las cuales presentan forma líquida a temperatura ambiente, tal como el aceite de oliva el cual es utilizado para cocinar y aderezar. Entonces, la dieta mediterránea está compuesta básicamente por una gran cantidad de vegetales, frutas, frutos secos, legumbres, cereales y productos como la pasta, el arroz y pan integral; así como de pescado, carnes blancas, productos lácteos y hasta el consumo de vino en límites moderados. En nuestro recetario tienes muchas ideas si te apetece cocinar con este estilo.

La dieta mediterránea ha expandido estas fronteras. Son muchas personas en el mundo se han adaptado a la misma. No existe superalimento en esta dieta, es el conjunto de ellos los que aportan grandes beneficios a la salud en general. Existen investigaciones que demuestran que este tipo de alimentación reduce los riesgos de contraer diabetes tipo 2, mantiene controlado los niveles de hipertensión y colesterol, generan una mayor esperanza de vida y menor sobrepeso, por lo que se reduce las enfermedades coronarias, incrementa la sensación de bienestar físico y mejora el funcionamiento de diversos órganos, como los riñones y el hígado.

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El consumo de grasas monoinsaturadas, carotenos y vitamina E presentes en el aceite de oliva contribuye a disminuir el nivel de colesterol y obstrucción en las arterias. Otro aporte favorable lo produce el consumo de las nueces, semillas y pescado graso, alimentos ricos en grasas poliinsaturadas.
De igual forma los hábitos alimenticios de esta dieta aportan beneficios al verse reducido el consumo de sal, al ser sustituida por hierbas y especias que le dan sabor y aroma a los platos. El consumo de carnes rojas se ve limitado en favor de pesados y pollo en este régimen alimenticio, lo que contribuye a los beneficios en el organismo.

Si tu dieta no es completamente saludable y se basa en alimentos procesados, entonces incluir aceite de oliva en tus alimentos no será suficiente para decir que llevas un régimen dietético al estilo mediterráneo. Este pequeño cambio no va a ser suficiente ni significativo para mejorar u obtener un cambio en tu salud. Seguir de forma estricta la dieta mediterránea implicaría quizás que tus niveles de hierro y calcio se vean reducidos por consumir menos alimentos cárnicos y lácteos. Ante todo, debe consultarse al médico en caso de variaciones en la salud. Lo más importante es incluir estos alimentos en forma balanceada y combinarlos con una rutina de ejercicio físico.

Cada vez más popular en muchas zonas del planeta

En gastronomía, la dieta mediterránea ha representado un boom culinario. En muchos países se apertura restaurantes con ese concepto; llevando los ingredientes típicos de esa región del mundo a crear y exaltar platos de esos países. El nivel cada vez es más alto, presentando platos tradicionales, sencillos o básicos a presentaciones gourmet, creados por afamados chefs de renombre mundial. Lo más importante de todo es que el público demanda cada vez los exquisitos platos de la dieta mediterránea. Recuerda que, aunque no estés en el mediterráneo, puedes tener las bondades de su dieta como beneficio para tu salud.