Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el consumo de sal en los hogares españoles duplica el consumo establecido como saludable. Siendo el máximo recomendado unos 5 gramos de sal diarios, en nuestro país se consume entre unos 8 y 10 gramos de sal al día, lo que sería el equivalente a una cucharadita de café.

La sal de mesa está compuesta por cloruro sódico o NaCl, es bien sabido que este compuesto es necesario para mantener la presión sanguínea a un nivel adecuado pero, su consumo excesivo puede tener efectos negativos en nuestra salud como el aumento de la presión arterial. Además puede llegar a contribuir en el desarrollo de enfermedades del corazón, accidentes cardiovasculares y enfermedades de tipo renal. La sencilla acción de reducir la ingesta de sal evitará el riesgo de sufrir cualquiera de estas afecciones. Por ello, hoy te contamos algunos trucos que te ayudarán a cocinar sin sal y rico.

1. Utiliza hierbas y especias aromáticas

¿Crees que cocinar sin sal y que tus platos sean sabrosos es imposible? ¡Ni hablar! Sustituir la sal por condimentos cómo las hierbas aromáticas y las especias, es una fantástica idea para reducir el consumo de sodio y realzar el sabor de tus platos. Además cada una de las hierbas y especies poseen propiedades muy beneficiosas para el organismo.

Te recomendamos que antes de añadir estos condimentos a tus platos te informes sobre cómo combinarlas con tus elaboraciones, tanto si quieres añadirla en carnes, pescados o verduras, hay una para cada tipo de plato. Aprender a jugar con ellas es tan solo cuestión de práctica.

2. Usa más los cítricos

Para darle un toque diferente a tus platos y potenciar su sabor también puedes utilizar naranjas, limas y limones. Utilízalos rallados o en forma de zumo en carnes blancas, pescados e incluso postres. Además de darle un toque original, te estarás beneficiando de la vitamina C y los minerales esenciales presente en los cítricos.

3. Añade jengibre

El jengibre es una raíz originaria de Oriente y cultivada mayoritariamente en la China, su sabor ligeramente cítrico y picante es ideal para condimentar y aromatizar tus platos. Debes tener en cuenta echar la cantidad justa, ya que si te pasas, el sabor puede ser demasiado fuerte y tapar el gusto del resto de los ingredientes. Puedes usarlo en guisos, salsas o carnes blancas.

4. Usa aceites aromatizados y vinagretas

Utilizando aceites aromatizados con hierbas y vinagretas como aliño para tus ensaladas o platos calientes te ayudará a darles sabor sin la necesidad de añadir más sal de la cuenta. Recuerda que puedes crear tu mismo/a aceites aromatizados, simplemente debes introducir una ramita de la hierba que más te guste y dejarla ahí hasta el aceite tome su sabor. Recuerda que si prefieres comprar las vinagretas ya hechas debes tener en cuenta la cantidad de sodio que puedan llevar.

5. Añade verduras a tus salsas

En las verduras y hortalizas como las acelgas, el apio, las espinacas, las zanahorias, el esparrago o la alcachofa podemos encontrar una buena cantidad de sodio. Por ello, si están pensando en preparar una salsa o un estofado, te recomendamos que en vez de añadir sal incluyas algunas de estas verduras. Así además de reducir el consumo de sodio estarás alimentandote mejor y comiendo las raciones de verduras necesarias para el buen funcionamiento de tu organismo.

6. Marina los alimentos antes de cocerlos

Marinar los alimentos es una de las técnicas infalibles para dar sabor a los alimentos y conseguir una textura única. Marinar los alimentos consiste en sumergirlos crudos en una mezcla sazonada con diferentes condimentos antes de cocinarlos. Este método es práctico para reducir el consumo de sal y para hacer que tus elaboraciones sean más tiernas y sabrosas.

7. Utiliza alimentos y sal baja en sodio

Reducir el consumo de sodio es imposible si en tu dieta diaria hay productos envasados, procesados y llenos de aditivos. Por ello, te recomendamos que intentes consumir de manera regular alimentos frescos sin sal como las frutas, verduras y legumbre y evites a toda costa: conservas, congelados o alimentos precocinados.

Algunos estudios dicen que nuestro paladar tarda en 2 y 4 semanas en acostumbrarse a las comidas bajas en sodio. Lo ideal es reducir el consumo de manera gradual hasta llegar a cocinar sin sal pero sin perder el sabor en tus platos.

Recuerda que hay muchas opciones para cocinar con menos sal sin que tus elaboraciones pierdan sabor. ¡Cuéntanos la tuya en los comentarios!