La palabra brunch se ha convertido en tendencia en todo el mundo, seguro que os sonará y os preguntareis ¿y esto qué es? Pues sencillamente se trata de una mezcla de desayuno y almuerzo. Un tentempié idóneo para un fin de semana que te levantas tarde o bien te apetece comer de manera distinta a lo que normalmente estás habituado.

La costumbre de tomar el brunch procede de Inglaterra, donde se les ocurrió unir las palabras breakfast + lunch transformándose en brunch. En sus orígenes el menú del brunch era el habitual desayuno inglés a base de huevos, torradas, bacon, salchichas y judías, por lo que deducimos que no requiere de mucha complicación y se basa en recetas sencillas y rápidas de preparar. Aunque últimamente la tendencia ha evolucionado un poco más. En esta entrada te damos 7 consejos prácticos que te darán una idea sobre cómo debería ser el brunch casero perfecto ¡Allá vamos!

7 consejos para hacer un brunch casero dulce y salado

  • No te olvides las frutas:

    En tu brunch no puede faltar la fruta, sea fresca o bien en mermelada, resulta aconsejable por ejemplo realizar una macedonia fácil de frutas de temporada, unas brochetas originales o bien una ensalada de fruta y pasta.

  • Utiliza diferentes tipos de pan:

    El pan es otro de los ingredientes claves para un buen brunch. Consigue diferentes tipos de pan para todos los gustos: integral, blanco, de cereales… y también incluye presentaciones diferentes: torradas, colines y biscotes. También puedes presentar unas empanadillas pequeñas con rellenos variados. Podemos hacer bocadillos o bikinis, unas sencillas pero deliciosas torradas de aceite de oliva virgen extra con tomate o bien de mantequilla junto con tu mermelada preferida.

  • Huevos: los protagonistas de un buen brunch:

    Otro consejo efectivo para conseguir el brunch perfecto es un rico plato de huevos Benedictinos, los huevos rancheros o huevos escoceses. Ninguno de estos deliciosos platos puede faltar en vuestro brunch, son comúnmente el plato destacado y el más esperado.

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  • Lo salado:

    Puedes integrar lo salado agregando embutidos y quesos variados, podemos hacer pequeñas recetas en las que utilicemos nuestros ingredientes preferidos. Te recomendamos preparar unos rollos de jamón cocido con espárragos, unas empanadillas con pollo o bien unos mini-hojaldres rellenos de verduritas. Asimismo podemos servir platos propios de un desayuno continental como huevos revueltos y salchichas.

  • Lo dulce:

    En la parte dulce no podemos olvidarnos de unas buenas tortitas de plátano o bien, pancakes irlandeses o las tradicionales tortitas americanas. Una de las recetas más habituales es la French Toast o torrada francesa muy afín a lo que en nuestra gastronomía se conoce como torrijas de leche. Para empapar en el café o bien acompañar el té puedes servir unas exquisitas magdalenas, con trozos de fruta o bien con chocolate. Asimismo podemos localizar la bollería habitual como croissants, brioches, napolitanas, palmeras o bien caracolas, galletas de mantequilla de cacahuete, etcétera. Lo más recomendable es que sean pequeñitas, de este modo los comensales podrán probar de todo sin llenarse a la primera.

  • Incluye diferentes opciones de bebidas:

    En un brunch que se precie no pueden faltar diferentes opciones de bebidas, desde zumos de frutas y smoothies saludables hasta agua, café o infusiones deben estar presentes. Si quieres también puedes incorporar refrescos, cerveza y vino, independientemente de la hora.

  • Los lácteos:

    No nos podemos olvidar de los lácteos, entre los que más suelen gustar podemos encontrar el yogurt griego con diferentes toppings: frutos secos, frutas deshidratadas, dátiles, pasas o bien higos secos o la mezcla de ambos ¡quedan buenísimos!

Conclusión

Lo cierto es que un brunch admite multitud de platos dulces y salados así como bebidas tanto calientes como frías. El toque final lo pueden dar con unos aperitivos gourmet como los canapés múltiples con patés, fiambres, membrillo y queso, salmón o bien bacalao ahumado, escarola, atún y huevo, tomate y jamón o anchoas. Deja todos y cada uno de los ingredientes preparados (lavados y picados si es preciso) en platos con panecillos y biscotes cerca para que cada persona coja lo que más le apetezca.

El beneficio de un brunch es que deja a todos gozar de la velada por igual, tanto a los invitados como al anfitrión, y se amolda a la perfección prácticamente a todas las necesidades: puedes desayunar, comer, o consumirlos productos que desees independientemente del hambre de cada uno de ellos. Tanto mayores como pequeños disfrutan de este almuerzo tan singular y se divierten compartiéndolo.