Indiscutiblemente, al hablar de cocina al vapor hacemos referencia a la cocina saludable. Esta milenaria técnica es muy recomendable para casi todo tipo de alimentos que conforman nuestra
dieta diaria, tales como verduras y hortalizas, carnes, arroces, pescados, entre muchos otros. Basta con tener un recipiente que sirva como vaporera, la cual se coloca directamente al fuego o en un horno, para que en pocos minutos consigamos nuestros alimentos cocidos.

Es un método que consiste en cocinar los alimentos únicamente con vapor de agua, sin que los alimentos toquen la misma. Este vapor de agua se obtiene cuando el agua comienza su punto de ebullición, el cual sabemos es a partir de los 100°C dependiendo de la presión atmosférica. El proceso es verter en el recipiente de cocción, a tres cuarto su capacidad, un poco caldo preferiblemente aromatizado, para luego colocar el alimento en el interior del utensilio, bien sea en una rejilla o una cesta que esté por encima del líquido hirviendo, dejando pasar el vapor, y cocinando los alimentos lentamente, generalmente tapado. Igualmente, los alimentos se pueden cocer en su propio vapor, sin requerir líquido. Con el calor del vapor, las carnes pueden perder su grasa al momento de su cocción, sin embargo, en este caso el proceso de cocción es más largo a diferencia de otros métodos culinarios que también son aptos y saludables.

Apuesta por una cocina eficaz y de calidad

  1. Resguarda las vitaminas y nutrientes de los alimentos: ya que éstos no están en contacto con el agua y expuestos a muy altas temperaturas, los nutrientes de los alimentos se
    preservan manteniendo sus propiedades. Las verduras conservan sus vitaminas y minerales.
  2. No se agregan calorías adicionales: al cocinar con vapor se eliminan los productos grasos para cocinar, por lo que el aporte de calorías al cuerpo disminuye muy considerablemente.
  3. Mejora la digestión: debido a que los alimentos no pierden sus propiedades nutricionales y no aportan mayor cantidad de grasas, se obtiene como resultado un mejor proceso
    digestivo
    en el organismo. Se disminuyen las inflamaciones, flatulencias y pesadez estomacal. En consecuencia, hasta estaremos ante un escenario mucho mejor para
    conciliar el sueño.
  4. Liberador de Toxinas: ya que mantienen sus propiedades, los alimentos cocinados al vapor conservan sus propiedades antioxidantes, lo que es muy beneficioso para la salud.
  5. Los alimentos conservan su fisonomía: debido a que no varía drásticamente la fisonomía de los alimentos al cocinarse con vapor, se puede lograr una presentación de platos muy
    atractivos para la vista del comensal. Es importante destacar que la comida muy difícilmente pueda pegarse o quemarse.
  6. Cocinar al Vapor es económico: cocinar al vapor es verdaderamente económico, sólo hay que tener el utensilio adecuado, agua y sal como elementos básicos para obtener un sano
    alimento cocido.
  7. Demanda de poco tiempo para cocinar: no implica grandes esfuerzos para cocinar ni mayor tiempo que esperar que hierva el agua para colocar los alimentos y unos minutos
    después obtenemos el resultado esperado. En promedio unas verduras tardarían entre 2 a 12 minutos para una perfecta cocción, según su tipo.

Utensilios que te ayudarán en este tipo de cocina

herramientas cocina al vapor

Algo que no puede faltar es un recipiente adecuado para cocinar al vapor. Lo más tradicional es utilizar un cesto de bambú, o cualquier recipiente tradicional de aluminio u otro material al que se le pueda introducir una rejilla de bambú, plástico resistente o de metal, para luego colocar los alimentos y tapar para que no escape todo el vapor. Sin embargo, en la actualidad podemos conseguir vaporeras eléctricas con termostatos.

Con la cocina al vapor el organismo siente las mejoras de inmediato y los efectos se traducen en un bienestar general. Debemos acompañar todos los alimentos, aunque sean cocidos al vapor,
con ejercicios y aplicar una verdadera dieta balanceada para obtener un estilo de vida saludable.