Está claro que todos sabemos cómo preparar una ensalada, dentro de los platos que pueden elaborarse son de los más sencillos. Pero ¡una ensalada debería ser algo más que lechuga y tomates! En esta entrada te damos 7 consejos para elevar tus ensaladas y que no te canses nunca de ellas.

  1. Utiliza diferentes variedades de lechuga

    Si eres de los/as que solo utiliza un tipo de lechuga ¡te estás perdiendo los más de 100 de variedades distintasque existen! Aunque el sabor de estas variedades sean similares no es igual, por lo que harán que tu ensalada sea más sabrosa, original y tenga texturas diferentes. Entre los tipos de lechuga más conocidos encontramos:

    • Romana: es la más utilizada, sus hojas son largas, crujientes y de un color verde intenso.
    • Escarola: otra de las más famosas, su hoja es dentada y de un sabor amargo muy característico y su corazón puede ir del blanco al amarillo. Si no eres de las personas amantes de lo amargo puedes camuflar su sabor con una buena vinagreta.
    • Lollo Rosso: de origen italiano, es una lechuga que va desde un color rojizo, casi burdeos, a el verde. Sus hojas son rizadas y también es algo amarga.
    • Trocadero: originaria de Francia esta lechuga se caracteriza por su hoja más lisa (en comparación con las anteriores), textura suave y un sabor casi mantecoso.
    • Hoja de roble: caracterizada por su color morado oscuro, esta lechuga no viene de la familia de las lechugas sino de la achicoria. Su hoja es sabrosa y algo dulce, por lo que combina muy bien con los frutos secos y los quesos.
    • Iceberg: esta lechuga es de las más conocidas y utilizadas, se caracteriza por su forma redonda y su sabor suave.
    • Rúcula: originaria de la zona del Mediterráneo, es una lechuga de temporada de verano. Sus hojas son finas y alargadas con un sabor amargo bastante intenso que puede incorporarse tanto en ensaladas variadas como en platos tradicionales italianos como la pasta o la pizza.
    • Canónigos: también muy conocidos, sus hojas son de color verde intenso, redondeadas y van como en pequeños ramilletes. Se caracterizan por ser de las lechugas que más hierro tienen.
    • Endibias: puedes comerlas en forma de brotes o enteras y crudas o cocidas. Se caracterizan por ser algo amargas, por lo que pueden ser combinadas con el sabor dulce de las nueces, la manzana o incluso el queso.

    Con toda esta variedad de lechugas ¡es una pena que solo utilices una! Si quieres preparar una ensalada verde variada recuerda que puedes combinar diferentes lechugas y sumarle espinacas, las coles u otras verduras de hoja verde.

  2. Las hojas de la lechuga siempre bien secas

    Las ensaladas por lo general son un plato que preparamos cuando andamos escasos de tiempo y queremos comer algo rápido y saludable. Por eso, este es el error más típico a la hora de elaborar una ensalada: dejar las hojas mojadas. El hecho de dejar la lechuga mojada hace que la ensalada quede algo aguada, por ello tras lavar bien las hojas y retirar las partes más duras o marchitas y debes secarlas a consciencia.

    ¿Qué puedes hacer para que queden bien secas? Sencillamente puedes usar papel de cocina o un trapo limpio. Si quieres un secado “más profesional” puedes hacerte con un utensilio de cocina súper práctico: el centrifugador de ensalada. Su funcionamiento es sencillo: se pone la lechuga en el recipiente tipo colador, se cierra la tapa y se hace dar vueltas la lechuga para eliminar toda el agua por la fuerza centrífuga.

    como preparar una buena ensalada

  3. Usa ingredientes de calidad y de temporada

    Desde frutos secos hasta queso las ensaladas pueden llevar un sinfín de ingredientes, eso sí los que no pueden faltar son los vegetales. Tomates de todo tipo, cebollas, pimiento rojo o verde, maíz, etc… ¡Las combinaciones son infinitas! Pero independientemente de la cantidad de vegetales que utilices, es importante escoger los alimentos más frescos y de temporada. Si buscas inspiración puedes probar nuestra propuesta con esta ensalada en la que usamos 2 ingredientes de la temporada de verano: la remolacha y los rábanos.

    Las verduras y hortalizas de temporada son recogidos en su momento óptimo, por lo que tienen mejor color, sabor, textura y olor. Y si además estas son procedentes de la agricultura ecológica tu ensalada será aún mucho mejor.

  4. Presta atención a la preparación de los ingredientes

    No todos los cortes de verduras valen para una ensalada, es importante prestar atención a la forma en la que preparamos cada uno de los ingredientes que incorporaremos. Por ejemplo, si vas a añadir zanahorias, manzanas, tomates o pepino, puedes ser buena idea pelarlos antes de ponerlos en tu ensalada.

    En el caso de los ingredientes crudos puedes elegir el corte que más te guste, lo más recomendados son el corte en juliana o en forma de cuadrados pequeños para que sea más fácil masticarlos. En cambio, si apuestas por hacer una ensalada con fruta lo mejor es que la cortes en trozos pequeños, así  estos no taparán el resto de sabores.

    Si añades hortalizas como la remolacha, el brócoli, los guisantes, los espárragos o si preparas una ensalada de judías verdes debes cocinar los ingredientes hasta que queden tiernos. El corte depende de ti, pero siempre será mejor hacerlo en pequeños bocados. Este mismo consejo vale para la carne, el pescado o el huevo.

  5. Juega con las texturas

    Hay otras formas de jugar con las texturas además de añadir lechugas de varios tipos. Puedes añadir ingredientes como los frutos secos, las semillas, los picatostes o la cebolla frita entre otros. Pero no sólo puedes apostar por la textura crujiente, también puedes añadir queso fresco o tierno, brotes, cebolla caramelizada o embutidos cortados a taquitos. Existen muchos ingredientes que le pueden dar varios niveles de textura a una ensalada, solo tienes que encontrar el que más te guste.

  6. El aliño, la clave de una ensalada

    El aliño es lo que corona una buena ensalada, lo más recomendable es prepararlo aparte para calcular mejor las cantidades de aceite, vinagre y sal. Piensa que si te pasas de cantidad con alguno de estos ingredientes puedes acabar arruinando tu ensalada.

    Puedes usar sal, aceite y pimienta o darle un toque más especial preparando una vinagreta o salsa completa para aliñar tu elaboración. Las vinagretas son ideales para potenciar el sabor de cada uno de los ingredientes y hay una para cada gusto: ácidas, dulzonas, con frutos o incluso con yogur. Recuerda además acompañar tu ensalada con hierbas aromáticas, tienen multitud de beneficios para el organismo y además le dan un toque muy especial a tu elaboración.

Ya sea como entrante o como acompañamiento en tus platos las ensaladas son elaboraciones muy fáciles de preparar, nutritivas y muy ricas si se preparan bien. Esperamos que con nuestros consejos consigas ensaladas aún más sabrosas. Cuéntanos tus trucos para prepararlas en los comentarios.